viernes, 24 de marzo de 2017

Por no saber decir que no

AUTORA: Katy



Cuando tenia 18 años, tuve mis primeros encuentros con hombres. Era jovencita y muchas veces inexperta. Comunmente accedia a muchas cosas, y ya que casi siempre que me penetraban me dolia, pues comence a aguantar el hacer otras, aunque no fueran mucho de mi agrado.

Queria iniciar este relato comentandoles esto, ya que en esta ocasion contare una fantasia que muestra como la inexperiencia y el deseo de sentirme mujer, me ha llevado a situaciones que no son las mejores.

Recien habia cumplido 19, mi mejor amigo, que era gay, me invito a salir con unos amigos de el. Yo nunca habia salido con chicos gays, y en lo personal me considero bisexual. Sin embargo, ese dia sali con ellos. Fuimos a pasear por el sur de la ciudad, y al finalizar la tarde, acabamos caminando por la zona rosa de la ciudad de mexico. Caminando por ahi, pasamos por un lugar donde vendian vestidos y lenceria. Los vestidos eran sexies, como para show, o para travestirse. Uno de los chicos con los que ibamos, se detuvo ahi. El se veia muy femenino, y a pesar de su cabello corto y su forma de vestir, tenia cara de nena. Comenzo a preguntar por vestidos, y acabo comprando uno de falda corta con la espalda descubierta. Lo compro como si nada, y yo que en aquel entonces recien comenzaba a vestir de chica a solas, me parecia increible la facilidad con la que el se hacia de ropa. Al final, no lo pude evitar y comence a preguntarle si era travesti, me contesto que si, y que recien estaba saliendo del closet, y a pasar dias de las dos formas, tanto como chico asi como de chica.